OBRADOR ARTESANO PANABADÍN
Donde amasamos y horneamos cada día
En nuestro obrador artesano trabajamos con la misma lógica que guiaba a las panaderías de antes: respeto por la materia prima, dominio del proceso y una dedicación que no admite atajos.
En PANABADÍN cada jornada comienza de madrugada, entre harinas, amasadoras, hornos tradicionales y un oficio que se aprende con las manos y se perfecciona con los años.
Sen présa. Sen atallos.
Un proceso que respeta el tiempo
En nuestro obrador no existen atajos.
La masa descansa cuando lo pide, la fermentación avanza según la temperatura y cada pieza de pan o dulce sale cuando está lista, no antes.
El proceso empieza en el amasado, una combinación precisa entre proporciones, hidratación y tiempos de reposo.
Utilizamos amasadoras de brazos, que reproducen el movimiento manual del amasado, estirando y plegando la masa de forma alterna. Este tipo de trabajo respeta la estructura del gluten, incorpora el aire de manera progresiva y permite obtener una masa elástica y equilibrada, sin sobrecalentarla ni forzarla.
Pero lo determinante sigue siendo la intuición del equipo: saber cuándo la masa está lista, cuándo necesita aire o cuándo pide reposo.
Trabajamos así porque creemos que el pan artesano exige control y paciencia a partes iguales. Ese equilibrio es lo que da identidad a cada pieza y lo que valoran tanto quienes consumen nuestro pan en casa como quienes lo incorporan a sus negocios.
Amasado: donde empieza todo
El amasado es el primer contacto real entre las manos y la masa. Aquí decidimos la estructura, la hidratación y la elasticidad del pan.
No se trata solo de mezclar: se trata de interpretar. Las manos del equipo leen la masa, ajustan la intensidad y crean una base firme para el resto del proceso.
En este gesto está buena parte de nuestro saber hacer.
Fermentación lenta: el tiempo es nuestro mejor aliado
La fermentación marca el carácter del pan. Así como la lentitud aporta estructura, profundidad y textura a los dulces.
En nuestro obrador, la masa reposa sin presión, sin aceleradores, sin forzar la temperatura.
Ajustamos parámetros como temperatura de fermentadora, índice de hidratación, tiempos de reposo y nivel de acidez para garantizar un desarrollo óptimo del sabor y una miga estable.
El tiempo permite que los aromas se desarrollen, que la miga se abra y que el pan tenga profundidad.
La fermentación lenta es una decisión técnica, pero también ética: “sen présa, sen atallos».
"O noso forno": el corazón de nuestro obrador
El horno es el punto de no retorno. Aquí se decide la corteza, la textura y la personalidad final del pan.
Trabajamos con un horno tradicional de solera refractaria que distribuye el calor de forma envolvente, garantizando una cocción uniforme y una corteza crujiente.
Controlamos la humedad, el golpe de calor inicial, la distribución y el ritmo de carga. Nada se improvisa: cada horno tiene su comportamiento y aprendemos de él cada día.
Ese sonido de la corteza al salir del horno es, para nosotros, una confirmación: “está no seu punto”.
Tempo, técnica e respecto pola materia prima
Ana: la mirada y el alma de nuestro obrador
Ana no habla de procesos: los vive. Reconoce cómo cambia la hidratación con cada estación, ajusta una fermentación casi sin pensarlo, anticipa el punto exacto del horneado.
Su forma de trabajar no necesita explicarse; simplemente se transmite. Su gesto es sereno, técnico y constante. Un modo de hacer que acompaña al equipo y da coherencia a todo lo que elaboramos.
En nuestro obrador, cada pieza se elabora desde esa combinación de intuición y conocimiento que distingue a PANABADÍN.
Un equipo que amasa el oficio con pasión
Nuestro equipo trabaja con sincronía y oficio. No es un trabajo repetitivo: es una coreografía hecha de atención, técnica y experiencia.
Las manos femeninas que sostienen este obrador saben cuándo intervenir y cuándo dejar que la masa haga su parte.
Compartimos conocimiento de forma natural, con el respeto por un oficio que lleva generaciones perfeccionándose.
Un método que define un sabor único
Amasar con precisión, fermentar con paciencia, cocer con criterio. Así elaboramos un pan pensado tanto para hogares como para proyectos profesionales que buscan calidad, regularidad y autenticidad.
O noso xeito, o noso sabor
Nuestro compromiso
Nuestro obrador no se entiende sin Abadín (Lugo). La comunidad, el paisaje y la tradición panadera de la zona son parte de nuestro ADN. Desde aquí elaboramos pan y dulces de horno tradicional para hogares, restaurantes, tiendas especializadas y distribuidores que buscan el sabor de siempre. Y lo hacemos con un claro compromiso.
✔︎ Mantener vivo el oficio
✔︎ Respetar el proceso
✔︎ Cuidar a nuestro equipo
✔︎ Entregar un pan y dulces hechos como antes, con la técnica que exige el presente
