PAN DE ABADÍN
El pan que define nuestra manera de hacer las cosas

El Pan de Abadín es el corazón de PANABADÍN. Nuestro pan más representativo y el que mejor resume lo que entendemos por pan artesano gallego: tiempo, respeto por el proceso y un sabor que acompaña sin imponerse.
Elaborado mediante fermentación lenta, con masas trabajadas sin prisas, este pan nace para estar en la mesa cada día. Es versátil, honesto y equilibrado. Un pan pensado tanto para una comida completa como para una tostada sencilla que no necesita nada más.
Pan de fermentación lenta, como se hacía antes
La clave del pan de Abadín está en el tiempo. La fermentación lenta permite que la masa desarrolle aromas profundos, una miga más digestiva y una estructura estable que se mantiene durante días.
Su miga es alveolada, tierna y húmeda, con el punto justo de elasticidad. La corteza, fina pero crujiente, protege el interior sin endurecerse en exceso, lo que hace que sea un pan agradecido desde el primer corte hasta el último.
No buscamos artificios ni recetas forzadas. Buscamos equilibrio.





Sabor limpio, textura que acompaña
El pan de Abadín tiene un sabor suave pero reconocible, con matices ligeramente tostados y un fondo cereal que no cansa. Es un pan que acompaña bien cualquier plato sin robar protagonismo, pero que también se disfruta solo.
Funciona especialmente bien para:
Acompañar comidas diarias
Tostas, tanto dulces como saladas
Bocadillos equilibrados
Restauración que busca un pan versátil y constante
Es ese tipo de pan que siempre encaja.
un pan elaborado para durar
Gracias a su fermentación lenta y a su elaboración cuidada, el pan de Abadín mantiene sus cualidades durante varios días. No es un pan efímero: evoluciona bien, se tuesta de forma excelente y conserva su sabor con el paso del tiempo.
Por eso es uno de los panes más valorados tanto por clientes particulares como por profesionales de la hostelería.
o noso pan
El Pan de Abadín no es solo un producto: es una declaración de principios. Representa nuestra forma de entender el oficio, el respeto por la tradición panadera gallega y la apuesta por procesos reales, sin atajos.
Un pan hecho para quedarse. Un pan que habla de dónde venimos y de cómo queremos seguir trabajando.
